permanentemente oigo hablar de Dios en una forma que distorciona la imagen que yo tengo de Él, pero que además es completamente contradictoria. Por un lado hablan, como yo creo, de un Dios Perfectisimo, Justisimo, Grandisimo y todos los demás adjetivos calificativos, inclusive los que no han sido mencionados, los más superlativos que puedan existir. pero por otro lado viven reclamandole justicia, favores y poniéndolo en una posición de un dictador caprichoso, que se mueve al vaiven de los lambones de turno, cual político.
Si Dios es perfecto y justo, no puede y no debe, no por falta de capacidad o de poder, sino en virtud del valor de estas dos palabras, favorecer los destinos de los seres, que en razón de sus actos tienen y deben seguir un camino consecuente con sus actos previos.
Lo más lógico, me disculpan en mi forma de ver, es que justicia es igualdad de oportunidades para todos, independientemente de si una iglesia, religión, secta o cualquier otro instrumento cultural ha logrado, o no, poner a un individuo en conocimiento de la existencia de Dios.
Ese ateo o cualquiera que haya tenido ese conocimiento y se haya alejado de las enseñanzas de la forma como se las han enseñado, pero en los dos casos mantienen una conducta digna, verdaderamente digna a lo que llamariamos los ojos de Dios tienen por lo menos las mismas oportunidades de seguir un buen camino que cualquier fiel de cualquier iglesia.
Ya les contaré en mi opinión que es verdadera responsabilidad y su valor.
Cloruro de magnesio
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miércoles, 23 de septiembre de 2009
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