Que el océano y la tala de bosques no se parecen en nada, no es una buena deducción. No al menos en temas climáticos.El aumento en la temperatura incrementa la presencia de vectores transmisores de enfermedades.Un solo grado de más en el océano Pacífico por el fenómeno de El Niño, le reporta al país un 20 por ciento de más casos de malaria, según estudio de Gilma Mantilla y colegas, publicado en Malaria Journal.Un estudio que corrobora hallazgos previos de investigadores como Germán Poveda e Iván Darío Vélez, sobre la relación El Niño-malaria.Pero en asuntos de cambio climático, no siempre lo macro es lo que importa.La deforestación de una región puede aumentar la temperatura en cuatro o cinco grados, según reportes científicos, al desaparecer el ambiente fresco que brinda la vegetación.Ese incremento trae una mayor presencia de vectores transmisores de enfermedades, en las regiones donde se presentan.De ello da cuenta un trabajo de Gabriel Jaime Parra Henao, científico del Instituto Colombiano de Medicina Tropical.En 2001-2002 estudió lo que sucedió con el embalse de Urrá en Tierralta (Córdoba). Al tomar muestras en el sitio cercano al embalse, intervenido por el hombre y zonas más alejadas, encontró que en aquel se hallaban más mosquitos y no de cualquier tipo.Dentro de la muestra detectó transmisores de leishmaniosis, malaria y fiebre amarilla.Igual aconteció en Valencia, población cercana.Al clarearse el bosque, aumenta la incidencia del Sol sobre esa área, lo que puede perjudicar algunos bichos, pero favorecer otros, como el anopheles que transmite el paludismo.El procesoLa que pica al humano es la hembra, para obtener en la sangre que chupa la proteína necesaria para la maduración de los huevos.De la picadura hasta la postura es lo que se llama el ciclo gonadotrófico, que se hace más corto a mayor temperatura, pudiendo pasar de 14 a 9 días.Al poner los huevos más rápido, más pronto aparecen las larvas y mosquitos. Se dispara la población.El parásito transmisor de la malaria, el plasmodium, lo recibe la hembra al picar una persona infectada. Ese parásito hace el ciclo en el intestino del insecto, pasa a la piel y a las glándulas salivares, en el proceso de incubación extrínseco, que está relacionado también con la temperatura: un ciclo más corto a una temperatura más alta.En el estudio en Malaria Journal se hizo el análisis con base en el aumento de un grado en la temperatura de la superficie del océano.El fenómeno de El Niño que se desarrolla a la fecha, presenta un aumento de 0,5 a 1,5 grados en la superficie del océano Pacífico, lo que sugiere que podrían dispararse los casos de malaria en los próximos meses.Otro trabajo en curso de Parra Henao, muestra cómo, al utilizar el sistema de posicionamiento geográfico, se superpone en el país la presencia del chinche transmisor del mal de Chagas con regiones altas y bajas, más bien deforestadas.En los 70, ese vector se reportaba hasta alturas de unos 1.500 metros sobre el nivel del mar.Hoy en Soatá y Tipacoque, dos localidades boyacenses tiene alta incidencia. Se le encuentra hasta los 2.300 metros.Pero no se trata sólo de que el insecto colonice nuevos nichos que han aumentado temperatura. Para que sea agente transmisor de enfermedades, requiere del ecosistema adecuado.Al calentarse el planeta, la picada será dura para muchos de sus pobladores.
Contexto
1. Al 5 de septiembre iban reportados en el país 50.200 casos de malaria. Fueron 32.643 en todo 2008. ¿Que pasará al consolidarse El Niño?
2. En Italia, donde la temperatura aumentó 0,7 grados en 20 años se habla de la reaparición de la malaria, erradicada en 1970.
3. Si se talan palmas de vino en la costa atlántica donde está el vector de Chagas, podrían dispararse los casos: él vive en esas palmas.
Hosting
Cloruro de magnesio
domingo, 20 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario