El martes, 11 de octubre, hubo una tercera reunión con la Cruz Roja, el personero y esta vez, con el gobernador de Risaralda, Víctor Tamayo. "El miércoles, 12 de octubre, se supo que ya Bogotá había dado luz verde para la operación humanitaria y con el Defensor del Pueblo Nacional se coordinó todo. Se dio lo de la suspensión de las operaciones militares. De aquí fuimos una comisión de tres personas de la oficina, con los respectivos distintivos. Partimos el 13 de octubre", dijo el funcionario.
Vélez y los otros dos funcionarios, llegaron a Saravena el viernes, acompañados por integrantes del CICR y de la Defensoría del Pueblo. "Estábamos allá y la persona que nos contactó aquí se comunicó con nosotros y nos dijo que llevarían la niña que estaba en una vereda. Fueron momentos de mucha ansiedad, pero las cosas no se dieron. Como a las 6:00 de la tarde nos regresamos con la frustración de no tener a la niña, ya el sábado estábamos en Pereira", manifestó.
El personero relató que, después del viaje, no tuvo más contacto con el emisario de los captores y que el lunes festivo, celebró, como todos los colombianos, la noticia de la liberación. Vélez aseguró que nunca tuvo contacto ni con los captores, ni con los padres de la niña. "El único contacto que tuve con personas de Arauca fue con la personera de Fortul y la Defensora del Pueblo en Arauca", señaló el funcionario.
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