lunes, 5 de abril de 2010

Ex funcionario de Ferrostaal, pieza clave en escándalo por supuestos sobornos en Colombia

El pasado 24 de marzo, se estremeció la sede de la multinacional Ferrostaal en Essen (noroccidente de Alemania). Agentes de la Fiscalía de Munich, acompañados de unidades de la Policía criminal, esculcaron actas y computadores de la prestigiosa empresa de servicios industriales en busca de pruebas.

Las autoridades tenían indicios de que a través de Ferrostaal algunas empresas alemanas habían pagado sobornos para la adjudicación de proyectos en varios países alrededor del mundo. Según informaron la semana pasada la revista “Der Spiegel” y el diario “Süddeutsche Zeitung”, junto a Argentina, Portugal, Indonesia y Egipto también Colombia se encontraba en la lista de naciones en donde este gigante alemán de los servicios industriales presuntamente había intermediado en el pago de sobornos.

Según informes periodísticos, los fiscales de Munich estuvieron en busca de documentos que, entre otras cosas, demostraran que en 2006 Ferrostaal había organizado el pago de un soborno a “altos directivos de la Naval y el Ministerio de Defensa” con el fin de que uno de sus clientes, el astillero alemán Fassmer, pudiera adjudicarse la construcción de un buque patrullero para la marina colombiana.

Los informes de los medios alemanes publicados en el transcurso de los últimos días indican al unísono que se trata de un negocio por un valor de 28 millones de euros que Fassmer y el Ministerio de Defensa cerraron en 2006, gracias a la intermediación de Ferrostaal. Los supuestos sobornos facilitados por esta empresa habrían alcanzado un valor de hasta 840.000 euros.

El resultado de los hallazgos de la Fiscalía de Múnich es aún desconocido. Pero se espera que a partir del martes (6 de abril), después de las fiestas de Pascua que en Alemania se celebran hasta este lunes, los medios de comunicación divulguen más información.

El diario “Süddeutsche Zeitung”, sin embargo, adelantó en un informe publicado el fin de semana lo que probablemente será uno de los focos del debate en torno a las investigaciones de la Fiscalía. Según este diario, en los registros de contabilidad de Ferrostaal aparece que la comisión que recibió la empresa por el negocio fue de 950.000 euros. “¿Eso quiere decir que se pagó el soborno con casi la totalidad de la comisión?”, preguntan los reporteros del diario con algo de sospecha.

La historia detrás de la investigación de la Fiscalía de Munich es larga y compleja. Ya en julio de 2009 los agentes de la justicia alemana habían organizado una redada en la sede de Ferrostaal siguiendo una sospecha de corrupción. En ese entonces, Klaus Lesker, uno de los directivos de la empresa, terminó tras las rejas. Pocos meses después fue puesto nuevamente en libertad. Y sin embargo, el mismo Lesker volvió a ser arrestado después de la nueva redada del pasado 24 de marzo. Con la misma suerte corrió otro directivo de la empresa cuyo nombre aún se desconoce.

Según artículos publicados por el “Süddeutsche Zeitung” y el “Financial Times Deutschland”, por presuntos vínculos con los sobornos internacionales la Fiscalía investiga también a nueve ex empleados de Ferrostaal, entre ellos a dos antiguos miembros de la junta directiva.

Los dos recientes registros de la sede de la empresa así como las órdenes de arresto emitidas hasta hoy tienen como base las declaraciones de un antiguo directivo de Ferrostaal en detención preventiva desde la redada de julio de 2009. Según el “Süddeutsche Zeitung”, se trata de un hombre de 59 años de la región de Suabia (suroccidente de Alemania) que después de cuarenta años al servicio de Ferrostaal se retiró en febrero de 2009 de la empresa. Hoy la Fiscalía acusa al ex directivo, experto en el sector marítimo, de haberse dejado sobornar, entre otros, en “un negocio de buques grúa de altamar”.

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